Tlaquepaque Pueblito

Tlaquepaque Pueblito

Como indica la icónica canción mexicana, Tlaquepaque es un pueblito, uno lleno del encanto, colores, sabores y mucho arte. Aún cuando se encuentra ubicado a pocos kilómetros del centro de Guadalajara y enclavado en su zona metropolitana, en Tlaquepaque, no existe el bullicio ni el ajetreo de su hermana mayor. Al contrario, entre sus calles empedradas y zonas peatonales aún se respira un aire de tranquilidad y la vida en general, fluye a un ritmo diferente, uno más lento y más agradable.

Desde antes de la llegada de los españoles, Tlaquepaque, era ya un pueblo dedicado a la alfarería, durante la colonia, las técnicas europeas se fundieron con las prehispánicas, dando lugar una alfarería única que hizo del pueblo, uno de los centros de producción alfarera más importantes del virreinato. En el México moderno la producción artesanal de Tlaquepaque se ha diversificado más allá de los famosos jarritos, ahora no solo se producen cerámicas, sino también muebles, joyas, tallas de madera, textiles entre muchas otras artesanías de varias regiones del país.

El reconocimiento que han logrado algunos de los artesanos de Tlaquepaque, les ha valido el que sus piezas sean comercializadas con gran éxito en otras partes del mundo. De esta manera, en el pueblo se ha generado un ambiente creativo para que las nuevas generaciones de artesanos continúen elaborando piezas con gran calidad en diseño y manufactura.

Para quienes aprecian el alto contenido artístico en las piezas artesanales y gustan de las compras, Tlaquepaque es el sitio ideal para pasar un día entero, por lo menos, ya que todas las piezas expuestas en talleres y galerías están la venta. Sobre su calle peatonal principal, calle independencia, se localizan algunos talleres y puntos de venta de los artistas más destacados, como Rodo Padilla y Sergio Bustamente, donde exhiben sus colecciones y donde podrá conocer más sobre el proceso de elaboración de las piezas y los orígenes de los artistas. Sobre esta misma calle en el número 237, se puede visitar el Museo Regional de la cerámica, donde se exhiben algunas de las piezas ganadoras del premio nacional de cerámica y se puede apreciar las diferentes técnicas aplicadas a este material. Continuando hacia el este, llegamos a la jardín Hidalgo, colindante a la parroquia de San Pedro Apóstol y al Santuario de nuestra Señora de la Soledad, en dónde se presenta el espectáculo de los voladores de Papantla, un sitio excelente para descansar en una sombreada banca disfrutando de uno de los tradicionales helados de garrafa de Tlaquepaque.

Siguiendo en la misma dirección de oeste a este, finalmente llegamos al famoso Parián, un edificio que antiguamente sirvió como un mercado, con un gran patio interior rodeado por arcadas y coronado por un kiosco en su centro, en donde ahora existen 19 cantinas. Las cantinas son de carácter familiar y en ellas, además de poder tomar un buen tequila, podemos disfrutar de los platillos más representativos de la cocina regional, mientras se escucha el tradicional mariachi tocar desde el kiosco.

Sin lugar a dudas, Tlaquepaque es un sitio el cual se debe conocer cuando se visita Guadalajara, más aun si se es un visitante extranjero, pues este mágico lugar ayudara a generar una imagen de cómo es la vida en un típico pueblo mexicano.

 

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